TPA: hacia una televisión asturiana

Creo que la sensación general fue agridulce. TPA emitía una peli doblada al asturiano por primera vez en ocho años y tan inevitable era celebrar el histórico acontecimiento como sentirnos avergonzados por ello, a estas alturas. Ahora bien, no sé si será por aquello de entrar en el nuevo año con optimismo, pero si empiezo a mirar hacia atrás, no dejo de ver una hilera de señales positivas.

No está de más recordar de dónde partíamos con la TPA y dónde estamos ahora. Cuando la autonómica asturiana comenzó sus emisiones, su existencia no es ya que fuera injustificada, sino que resultaba insultante. Las televisiones autonómicas tienen como fundamento acercar a la población la actualidad y la cultura del territorio, así como fomentar el uso de la lengua propia allá donde la haya. En cambio, ‘Teletini’ era el puro reflejo de la política cultural de la FSA, marcada por el desprecio y marginación sistemática de la lengua y la identidad asturianas, o sea, de lo único que podía darle razón de ser. Una versión provinciana de Telemadrid, estructurada sobre la subcontratación a productoras madrileñas.

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Entre los casos más escandalosos estaban ‘Mañana usted madruga’, un intento de late show presentado por un cómico de poca monta llamado Alfredo Díaz, o la primera versión de ‘El gusto es mío’, un programa de cocina presentado sin motivo aparente por Goyo González, también madrileño y no cocinero. Estos espacios, si les quitasen la ‘mosca’ de la cadena, nadie diría que fueran de la televisión “del Principado”. Y sobre todo, eran tan mediocres que costaba mucho creer que no se pudieran hacer mejor con un equipo y caras visibles asturianas. Incluso programas como ‘Conexión Asturias’, que debería ser un tiro fijo, estaban concebidos de la peor forma posible, nuevamente con reporteros que parecían no tener la menor idea de lo que hablaban.

Respecto a la cuestión lingüística, es evidente que nuestra situación dista mucho de la de otras comunidades, y era difícil que la solución televisiva fuera la misma. Pero es que para aquella TPA el asturiano literalmente no existía. La primera hornada de programación en lengua propia fue tan nimia y maltratada que parecía imposible: un puñado de microespacios que para mayor surrealismo acabaron siendo ubicados en las franjas más intempestivas. Por lo demás, ‘Terapia de grupo’, antes de que lo convirtieran en una especie de ‘Noche de fiesta’, fue el primer gran formato parecido a lo que debería hacer una tele asturiana. Sólo tenía interés en el asturiano como vehículo humorístico, pero ojo, que ni siquiera habría sido así de no ser por el empeño de los actores y guionistas del programa, que pasaron por encima de la caspa dirigente.

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El caso es que poco a poco se fueron dando pasos en la buena dirección. Por pequeños que fueran, es innegable que habrían sido menos aún de no ser por la buena labor de quien se hizo un hueco… y por la evidencia de las audiencias: ‘Sones’ y el maravilloso ‘Camín de cantares’ -luego ‘Camín’- se convirtieron en éxitos rotundos, demostrando lo que nunca se debió dudar, que había interés por una televisión que difundiera la cultura asturiana. Y para la llingua, aunque no saliéramos del ámbito tradicional, también eran puertas abiertas.

Pasó el tiempo, el ente estuvo a punto de morir y quizás haya tenido algo que ver la mengua de recursos, pero lo que hoy vemos echando un vistazo a la programación de TPA es mucho más digerible y mucho más asturiano. ‘Día de mercáu’, ‘De folixa en folixa’, ‘Güelos’, ‘La bolera’, ‘Territoriu sidreru’, ‘La quintana de Pola’, ‘Mochileros’… todo ligado a lo rural y lo tradicional, pero estamos hablando de la realidad de nuestra tierra. Pilares vertebradores cuyo espacio en la parrilla es merecido y necesario. En estos programas se ha impuesto la cordura, introduciendo con plena normalidad la lengua asturiana o como mínimo el ‘amestao’, lejos de aquellos tiempos en los que se evitaba descaradamente. La mayoría de ellos, estrenados en el último par de años, lo emplean como lengua vehicular a todos los efectos. Y lo que es más importante: son programas que interesan, que se hacen conocidos, que son los que más visitas acaparan en Internet.

Un caso significativo es el de ‘Superasturianos’. El programa es lo que es, una fusión de concurso y humor costumbrista. No obstante, su actitud lingüística es distinta a la que tenía ‘Terapia de grupo’, que contaba con los mismos rostros principales. Ahora el asturiano es lengua vehicular, y las preguntas se formulan en asturiano estándar tanto en boca del presentador como en los grafismos en pantalla. En fin, amiguinos, echemos un vistazo a esta programación y comparémosla con aquella de hace no tanto tiempo. Permitámonos sonreír aunque sea por un momento.

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Personalmente, no estoy a favor del doblaje, pero si algo lo puede justificar es la normalización lingüística, como siempre han demostrado las teles autonómicas. La emisión de ‘El rostru impenetrable’, otro caso de la TPA abriendo al fin un resquicio ante la perseverancia de terceras personas, puede empezar a constatar que nuestra lengua se puede emplear para hablar de todo. Los dirigentes de la cadena siguen siendo los mismos, pero cuando han cedido un poco, se han encontrado con resultados francamente buenos: el doblaje fue más que digno para tratarse de una iniciativa modesta y aún con poca experiencia.

La trayectoria de la TPA no debería haber sido de esta manera y algunos diréis que me conformo con migajas, pero como decía Martí i Pol, “tenemos apenas lo que tenemos”. Un informativo en asturiano, que es bien sencillo de hacer y debería haber sido un fundamento irrenunciable, se convirtió en una utopía, y la política de externalizaciones no facilita las cosas. Pero hace no tanto tiempo, también parecía difícil que se estrenara algo como ‘El club musical’, donde se entrevista en asturiano, y en prime time, a músicos de todos los estilos. Los resultados de todo lo que se ha probado hasta ahora tienen que estar hacer viendo a los responsables que esos programas de reportajes sobre la vida urbana pueden hacerse perfectamente en asturiano, o que ‘Conexión Asturias’ puede ‘asturianizarse’ un poco más sin ningún problema. Quizás de paso se acuerden de que la programación infantil en asturiano ya tiene un precedente hace más de una década en Teleasturias.

La TPA tomó a los asturianos por idiotas acomplejados hasta que demostramos que teníamos criterio. Al fin empezamos a tener una televisión representativa de esta tierra; ahora toca que cumpla su función de normalización lingüística. Las barreras están ahí y son enormes, pero si las cosas se siguen haciendo bien, seguirán cayendo por su propio peso.

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